“Se le veía venir.” Esta es la frase más repetida por sus allegados nada más preguntarles por Francisco Román Alarcón Suárez. De niño, cuando desafiaba a adolescentes diez años mayores que él, la gente se paraba a verle jugar en la plazoleta de Arroyo de la Miel. Ahora, ese mismo niño es capaz de poner en pie al exigente público del Santiago Bernabéu.